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¿POR QUÉ NARRAR PUEDE AYUDARTE A CONOCER LO MEJOR (Y LO PEOR) DE VOS?

Todo aspecto que podés contar de tu vida, toda particularidad que podés describir sobre vos. Toda idea, opinión, valoración y anécdota que podás describir, son narrativa de ficción. Incluso cualquier hecho “real” que te haya pasado, es sólo una versión más, de las muchas que podrían haber, si varias personas contemplaran ese mismo hecho que vos. Y que existan distintas versiones de un hecho, es bueno.

Para su uso y distribución siempre que se cite la fuente original.

Quien narra está decidiendo qué contar, o sea que asume una postura y revela, al menos por ese instante, la respuesta de ¿Quién soy? Ese ser, benigno o catastrófico, ambos a la vez, puede ser conocido mediante la introspección que la narrativa y la escritura nos aportan. Y al profundizar cada vez más en el hábito de escribir iremos conociendo más entidades que en nosotros habitan, hasta que finalmente y con suerte, podamos contemplar el conjunto en su totalidad de lo que somos.

Por eso es que este blog empieza animándote a Narrar. Primero porque narrar es una técnica que puede aprenderse, y segundo porque es una forma de saber quién sos, y que puede ayudar a descubrir dónde querés, o no, ir. Una vez que lo sepás, sos libre de construir a como mejor te parezca la historia más importante de tu existencia: tu vida misma.

Primera parte: Decisiones para Empezar

Y dijo Dios sea la luz, y fue la Luz, y Dios vio que la Luz era buena. Así describe el Génesis la creación de lo que después se llamó día y noche. Más allá de las opiniones que tengamos sobre la existencia de Dios o la validez de la Biblia, los creadores, ya sean dioses o humanos, deben decidir y escoger lo que les resulte “bueno” o beneficioso para su historia.

La primera decisión probablemente ya la tomaste si seguís leyendo esto: querés aprender a contar historias. Es importante la motivación, incluso el deseo; pero eso es solo la primera parte. Lo más duro, y gratificante viene a continuación, y es decidirse a hacerlo.

Quien sea que diga: “Yo no puedo escribir”, a menos que sea analfabeta, está excusándose. La escritura implica mucha disciplina, mucha lectura y, sobre todo, conocimiento de la técnica. Entonces estamos hablando de que decidirse por escribir o narrar, no es en sí algo fácil. Es una decisión difícil, pero al final es tu decisión.

Si ya la tomaste, pues que bien, ya tenés una primera idea de tus valores y personalidad.

¿Por qué es útil tomar decisiones?

En la actualidad es muy fácil extraviarse. La aparente infinidad de posibilidades para ser alguien distinto, o distinta; las hipotéticamente accesibles ofertas para vivir mejor, y las muy inciertas y diversas posibilidades de tener algo o alguien más adecuado(a) para cada uno de los seres únicos y especiales que, súbitamente y sin necesidad de evidencia para demostrarlo, resultamos ser, pueden generar mucha indecisión, ansiedad y también vanidad.

La única respuesta a la infinidad de preguntas que el mundo actual nos hace sobre nosotros es, a mi parecer, trazar un camino y actuar para ver qué tal nos va en esa dirección. Y claro que la escritura es un medio para hacerlo. Si fallamos, no importa… algo se aprende.

Aclaro, pero no excluyo: este blog nace para la gente interesada en la escritura y la narrativa como oficio, como una forma y un medio de vida. Por eso, si estás pensando en la narrativa como un hobby que vas a agarrar un día para retomarlo seis meses después, es muy probable que este proyecto no cuaje con vos. Pero eso sí, intentálo. Si no es lo tuyo, nada perdiste.

Al escribir tenemos que dejar claro qué queremos hacer. Aunque iniciemos con una idea muy vaga, no podremos avanzar si esa idea, vaga se mantiene. Por ende, hay que definirla, pulirla, esculpirla, ponerle nombres, apellidos, describirla, darle un inicio y un final.

En este blog vas a encontrar técnicas que te van a ayudar a darle forma a tu historia, a tus personajes, a tus giros dramáticos y a fortalecer la descripción de esos mundos y escenarios que contiene tu mente. A través de estos ejercicios y técnicas vas a ir puliéndote como persona creativa, y vas a poder comunicar tu estilo y personalidad, con mayor eficacia.

El primer paso consiste en decidir sobre qué escribir. La primera técnica puede ser escogiendo una palabra que resuma la historia: amor, muerte, felicidad, codicia. Podemos también inventar un logline.

El logline es una especie de sinopsis, o más bien, es un resumen de la historia que deja entrever al protagonista, su necesidad dramática y revela, aunque no del todo, el final de la historia. Al iniciar a escribir, las ideas pueden ir y venir con facilidad, y generar mucha frustración. Pero pensar en un logline nos insta, desde el principio a pensar en un inicio y un final, en un protagonista y su objetivo, en drama, en emociones y, no menos importante, en despertar interés del público.

Un ejemplo de logline pueden ser: Marta y Andrés se conocieron muy jóvenes en la sala de castigos de su escuela, sin saber que veinte años después, deberían huir de la sección de castigos de la prisión, por un crimen que fueron obligados a cometer.

El logline es una forma interesante de plantear nuestra historia desde una perspectiva emocionante, intrigante, incluso mercantil; puesto que el logline es una forma eficaz de plantear tu historia cuando estés en búsqueda de quién te la compre o esté dispuesto a financiarte.

Estos ejercicios, por más simples que parezcan, te obligarán a concentrarte, a especificar, a concretar cosas. A ponerle punto final a todo lo que emprendás.

En nuestros días procrastinar está de moda. De hecho, para alguna gente se ha convertido en motivo de orgullo decir: “Procrastino constantemente”.  Personalmente pienso que es una trampa. Y esto lo digo porque fui, y soy procrastinador también. Sin embargo, también tengo deseos, ambiciones y proyectos; y llegó un momento en que tuve que aceptar que ninguna de las cosas que quería, o de los estados que me gustaría alcanzar en mi vida, caerían del cielo mientras yo hacía nada.

Por eso es que la escritura y la construcción de historias, también pueden servirte para tomar decisiones con respecto a tu vida. Pero también debo advertírtelo: al igual que los imprevistos en una historia hacen que esta cambie de repente, también en la vida, los imprevistos están a la orden del día; y debemos prepararnos para afrontarlos. Y por eso comparto con vos otro aporte que la escritura me ha provisto para fortalecer, o al menos hacer más divertido, mi enfoque de vida: el camino del héroe.

Segunda Parte: El camino del héroe.

Cuando creamos una historia siempre debe haber un protagonista. ¿Quién narra? Yo, vos (tú), él o ella, nosotros, ustedes o ellos. Por lo general escogemos a un personaje, en tercera persona, que será quien viva la historia. Y este personaje tiene muchas cosas qué resolver, pues si no tiene nada qué resolver (o que hacer) no resulta interesante.

Primero tenemos que decidir quién es el personaje: es un hombre, una mujer, somos nosotros mismos, es alguien que conocemos, es un animal, un extraterrestre, en fin. Lo importante es que tenga un objetivo, necesidades humanas (reconocimiento, afecto, ambiciones, etc.) y una fuerza externa (y también una interna) que le dificulte conseguir lo que quiere. Todo personaje también debe poseer dos perfiles: uno físico y otro sicológico.

El físico es, como el término lo indica, cómo luce el personaje: cómo es físicamente, cómo se viste, cómo camina, qué cosas hace y que sean visualmente notables: fuma, cojea, conduce un auto deportivo, etc. El aspecto sicológico está muy ligado a la vida del personaje, a su pasado, a sus ambiciones y deseos dentro de la historia.

Para el desarrollo del perfil sicológico del personaje podemos escribir una biografía de este. Esta puede extenderse desde unas dos páginas, hasta 20 o 30 páginas. Todo depende del tiempo que tengás y de la voluntad de escribir. Syd Field, en su libro “Manual del Guionista”, recomienda que esta biografía abarque desde la infancia del personaje hasta su momento de aparición en la historia.

Pero una vez que tenemos al personaje ¿qué hacemos con él? Un libro que me ha servido mucho en este aspecto se llama El Viaje del escritor, de Christopher Vogler. Este analiza distintas películas exitosas del siglo XX y las compara con el Mito del Héroe, desarrollado por el investigador Joseph Campbell en distintas obras, de las que podemos señalar El Poder del Mito y El Héroe de las Mil caras. Pero ¿de qué se trata?

Campbell plantea y compara que todas las historias mitológicas, desde los antiguos Vedas indios, la mitología griega, la romana, la nórdica, incluso la americana originaria, tienen en común ciertas etapas y estados que los protagonistas deben transitar en su camino para convertirse en héroes o heroínas.

Todas estas similitudes, hacen posible trazar una especie de esquema que es igual en todas las historias clásicas y contemporáneas, y que contribuyen a hacer una historia emocionante y sicológicamente trascendental. Este es el llamado Camino o Periplo del Héroe.

El camino del héroe lo comprende: 1) El Mundo ordinario; 2) El llamado a la Aventura; 3) El Rechazo de la llamada; 4) El Encuentro con el mentor; 5) El Cruce del umbral; 6) Las pruebas, los aliados y los enemigos; 7) Acercamiento a la cueva interior; 8) Ordalía o Gran Prueba; 9) Recompensa; 10) Camino a casa; 11) Resurrección y 12) Regreso con el elíxir.

Considero oportuno aclarar que al ser todas estas etapas estadios o representaciones simbólicas, no son y no deben ser tomadas de forma literal. Y eso es lo que hace aún mucho más interesante y útil este esquema, puesto que no es una camisa de fuerza que hay que seguir, sino más bien son símbolos cuyo significado debemos encontrar, interpretar y representar de la forma cómo se manifiesten dentro de nosotros mismos. Por ejemplo: el significado y la representación visual de la Gloria o la Ruina no serán iguales para vos a como lo podrían ser para mí, y he ahí el poder de escribir para ayudarnos a encontrar nuestra voz y visión.

El camino del héroe representa estados sicológicos del personaje; y también estados que podemos encontrar nosotros en nuestra vida cotidiana.

  1. EL MUNDO ORDINARIO

El mundo ordinario por ejemplo, representa lo que llamamos la zona de confort. Es el lugar donde el personaje, y nosotros, nos sentimos a gusto. Es lo que conocemos, y cómo somos hasta ese momento, antes de que el cambio llame a nuestro protagonista, y antes que la vida nos inste a cambiar.

2. EL LLAMADO A LA AVENTURA

El llamado a la aventura es un desequilibrio que se genera en ese estado de confort. Un llamado a la aventura podría ser la frase: “Tenemos que hablar”, entre los miembros de una pareja, o quizás algo más dramático como el inicio de una guerra. La pregunta es ¿Cómo actuar en ese momento?: ¿huir?, ¿enfrentarlo? Al crear una historia, el o la protagonista deberán siempre involucrarse en la aventura. En nuestra vida, tarde o temprano deberemos enfrentar eso que negamos o de lo que huimos.

3. EL ENCUENTRO CON EL MENTOR

En las historias los protagonistas encuentran a ese personaje sabio que les aconseja y que por lo general les dota de algún poder o instrumento que les resultará de utilidad en durante la aventura. También en nuestra vida encontraremos amistades o personas que nos sirvan de referencia, a las que admiremos o que nos sirvan de consejeros o mentores. De ellos aprendemos formas de actuar, adoptamos criterios y posturas porque las consideramos acertadas y útiles, sea cual sea el resultado posterior.

4. PRUEBAS, ALIADOS Y ENEMIGOS

Al construir una historia, las pruebas, los aliados y enemigos constituyen elementos de preparación para la prueba final, que la figura protagonista deberá superar para concluir su viaje y convertirse en la heroína o el héroe de la historia. En la vida también encontraremos gente que nos apoye, que nos moleste, que nos amedrente o que nos confunda: todos ellos son las pruebas, los aliados y los enemigos.

Es importante entender que cada una de estas etapas y cada uno de estos personajes deben acoplarse a lo que el personaje, para su desarrollo, necesita. El personaje puede que se resista a cambiar, o que subestime las pruebas o a los enemigos, pero como entidades creativas sólo nosotros sabemos qué necesitan nuestros personajes para convertirse en héroes. No es el caso de nosotros como seres humanos, que no siempre sabemos qué es lo que más nos conviene… pero no hay que agobiarse tampoco, el camino del héroe no es un camino fácil.

5. APROXIMACIÓN A LA CAVERNA MÁS PROFUNDA

Supone un momento de tensión. Una vez se cruce el portal que nos conduzca a la cámara donde habita el monstruo, no habrá marcha atrás, y de ahí sólo se puede salir triunfante o derrotado: es la aproximación a la caverna más profunda ¿seremos capaces de salir triunfantes? ¿en qué consiste el verdadero triunfo?

7. EL CALVARIO U ORDALÍA

Una vez dentro llegaremos a la prueba final, que supondrá la muerte simbólica u Ordalía: la muerte del Ego.

Si tomamos el ejemplo anterior del “tenemos que hablar” de la pareja, la ordalía puede ser la disolución de la relación, o el establecimiento de condiciones por una de las partes hacia la otra. De terminarse la relación habrá agonía, tristeza, enojo, melancolía, resentimiento, depresión. De haber nuevas condiciones brotará la vanidad, el orgullo, el rechazo, el enojo y la ira. Todos estos estadios son el Ego, el antiguo yo negándose a morir, aferrándose al pasado, a lo que ya conoce, a lo que le causa placer… aunque no le haga bien al héroe, o no nos haga bien a nosotros.

9. LA RESURRECCIÓN

Tras el sufrimiento deviene el cambio que trae consigo un momento de silencio o una oportunidad más. Y aunque los viejos sentimientos y el antiguo yo continúen manifestándose, estos no afectarán más al héroe o heroína, pues se ha convertido en otra persona, y es invencible ante los viejos demonios.

Esta es la llamada Resurrección del héroe (o heroína), es cuando nuestra figura protagónica, o nosotros mismos, nos convertimos en personas nuevas que han aprendido de los errores, que hemos sabido rectificar, que hemos enfrentado los miedos, las tristezas, que hemos dejado atrás la falsa felicidad, para emprender una nueva búsqueda, un nuevo periplo, que tarde o temprano, volverá a iniciar.

También, esa vuelta a empezar, con nuevos conocimientos y energías renovadas, es el llamado RETORNO CON EL ELÍXIR.

Una Aplicación Personal

Conocer esta representación simbólica me ha ayudado personalmente a afrontar este oficio con constancia y disciplina, pero tampoco extralimitándome. Sé que habrá momentos en que me sienta un completo inútil, sé que habrá momentos en que me sienta omnipotente, sé que escribir es sólo una parte del proceso, (más aún si se destina para audiovisual) después tocará pensar en la parte económica (porque sí, hay que pensar en cómo ganarte la vida con esto)

Hay un largo camino por andar, y hay muchas cosas qué conocer, y nadie te asegura si vas a terminar haciendo lo que creíste que querías hacer, pero al menos te trazaste un camino desde el inicio; y en ese camino, como el camino del héroe, estarán todas sus etapas, incluidas, muertes largas y agónicas, y resurrecciones lentas y dolorosas; pero ahí andaremos, aprendiendo siempre; porque así lo hemos hecho los seres humanos desde el inicio de nuestra existencia. Porque es parte del oficio de escribir, y es parte del oficio de vivir.

Tercera Parte: Los Arquetipos

Es muy probable que, en distintas historias, ya sean escritas, visuales o audiovisuales, nos encontremos con personajes o con situaciones que guardan cierta similitud unos con otros. Por ejemplo el bosque encantado, el castillo tenebroso, la cueva misteriosa, el anciano sabio, la mujer ermitaña o la bruja del bosque, el rebelde que escapa de la sociedad para vivir bajo su ley. Todas estas situaciones, lugares y personajes, son figuras arquetípicas.

Quien introdujo este concepto fue el psicoanalista suizo Carl Jung. Según Jung, existen dos tipos de inconsciente: el individual y el colectivo.

Todas las ideas, conceptos, patrones de conducta y roles de género o de oficio, según Jung, son heredados durante generaciones, a través de la cultura, a todos los seres humanos. Esto hace que las sociedades asuman como “naturales”, ciertas conductas, normas, conceptos y roles, para distintas situaciones o para distintas personas, según el contexto. A esto es a lo que llamamos inconsciente colectivo. Algunos ejemplos de inconsciente colectivo pueden ser las experiencias de amor a primera vista, los deja vu, la existencia común de sitios como el paraíso o el infierno, entre otros.

Dentro del inconsciente colectivo, aparecen los arquetipos: figuras y conceptos comunes aún entre culturas muy diversas y distantes entre sí. Aunque cada civilización aporte sus matices particulares, el significado de las figuras arquetípicas son las mismas. Por ejemplo, guardianes de las nieves y guardianes de las selvas, brujas del bosque y chamanas del desierto, padres justos y padres repudiables. Todos estos personajes son figuras arquetípicas del inconsciente colectivo. Y para el oficio y la técnica de escribir son de mucha utilidad.

Al igual que el camino del héroe, los arquetipos son símbolos. No se trata de que utilicemos la figura del mago con barba blanca o del héroe rubio y la princesa cautiva, como decorados predeterminados. La utilidad práctica de los arquetipos es, a mi parecer, la función sicológica que representan para el personaje, y por ende para la historia.

Aunque existen muchos arquetipos, mencionaré los que Christopher Vogler alude en su libro El Viaje del Escritor. Pero para más información, pueden consultar el libro de Joseph Campbell El Héroe de las mil caras; y como no, los ensayos y publicaciones de Jung como El hombre y sus símbolos, y Arquetipos e Inconsciente colectivo.

Vogler en su libro menciona los siguientes:

1) EL HÉROE;

La figura del héroe o heroína, es por lo general quien protagoniza la historia. Este personaje tiene un objetivo qué alcanzar y hará todo lo que sea humanamente posible para lograrlo, incluso arriesgar la propia vida.

Esta figura no tiene por qué ser perfecta. Es su periplo lo que lo hará, o al menos le permitirá, rozar la perfección. El héroe no nace héroe, tiene que convertirse en uno: asumiendo riesgos, enfrentando miedos, dejando a un lado las comodidades del mundo ordinario, para internarse en el incómodo, peligroso y truculento mundo, o mundos, que la aventura supone. Usualmente esta figura se sacrifica físicamente por los demás, pero no necesariamente debe ser ese su objetivo, su objetivo es en todo caso trascender sacrificando algo de sí, aunque no necesariamente muera.

2) EL MENTOR

Pero el héroe no está solo. Acá es donde aparece la figura del Mentor. El mentor es aquella figura que aporta conocimientos y sabiduría al héroe. Usualmente es alguien que ya atravesó el camino que el héroe atravesará y por ende, puede proporcionarle consejos para afrontarlo de la mejor manera. También es el que en cierta medida despierta la conciencia del héroe acerca de la importancia de su tarea.

3) GUARDIÁN DEL UMBRAL

Sin embargo, hay fuerzas que se oponen a la figura del héroe y no permitirán que este ingrese en el nuevo mundo así por así. Esta es la figura de el Guardián del umbral. El guardián del umbral es esa figura que hace dudar al héroe, que le hace creer que no es capaz de realizar la tarea.

Es la figura, por ejemplo, que se niega en un principio a aceptar al héroe como parte del grupo. El héroe debe “derrotarlo”, ganarse su confianza o engañarlo, según sea la situación, para seguir adelante en su camino.

4) HERALDO

El siguiente arquetipo es el del Heraldo. El heraldo es el que anuncia, da noticias, que por lo general suponen un cambio en el rumbo que el héroe llevaba. Ante el heraldo, el héroe debe decidir y actuar.

5) FIGURA CAMBIANTE

El arquetipo de la Figura Cambiante es, para mí, uno de los más interesantes. A como su nombre indica, la figura cambiante puede ser todos los arquetipos. Y es que, de hecho, un personaje puede representar a varios arquetipos en distintos momentos de la historia.

Por ejemplo, en Goldeneye, de la saga de James Bond, Alec Trevelyan al inicio es un aliado del protagonista, y luego se convirtió el villano o la sombra. Sin embargo, en términos generales, es una figura cambiante. Pero también hay otros ejemplos, principalmente en películas, donde se nos presentan personajes que no sabemos  si son “buenos” o “malos” sino hasta el final de la historia. Esta ambigüedad es la que representa a la figura cambiante, y su función es la de introducir la duda en la figura protagónica de la historia.

6) LA SOMBRA

La figura de la Sombra es por lo general el villano de la historia. La sombra es todo lo contrario al héroe. Es además el héroe de su propio mundo. Supone la gran prueba que el héroe debe superar. La función sicológica es representar todo lo que el héroe niega.

Si tomamos como ejemplo nuestra vida, la sombra son nuestros defectos, nuestras inseguridades, nuestra parte más oscura: la pereza, la violencia, la impulsividad, la mentira. Derrotar o transformar esas características autodestructivas es una tarea muy difícil, que ofrecen una resistencia casi mortal, pero es esa la única forma de trascender: tanto para el héroe como para nosotros mismos.

7) EL ALIADO

El Aliado es todo personaje que ayuda al héroe en su camino. Pueden aparecer sólo unos momentos, para tareas específicas, o pueden acompañar al héroe en todo su andar; eso sí, jamás lo traicionará a menos que así lo amerite la historia.

8) EL EMBAUCADOR

El Embaucador, es una figura que engaña al héroe. Es un pícaro, burlón, pero que con su risa coloca al personaje en la tierra. Se ríe de sí mismo y del protagonista, y esta risa es capaz de matar al Ego, al orgullo y la vanidad de un personaje que, puede ser, empieza a saberse excepcional.

Cuarta Parte: La Narrativa y la introspección (experiencia personal).

Una vez conversando con una colega guionista, hablábamos de que uno empezaba investigando sobre el viaje del héroe para una historia, y terminaba metiéndose en geometría sagrada y metafísica. Y hay mucha verdad en todo eso, pero por ahora sólo abordaré el necesario proceso de introspección que el escribir requiere.

Escribir, como oficio, me ha ayudado a entender mejor, o mejor dicho, a tomar posturas frente a distintas situaciones de la vida. Pero para tomar decisiones, es necesario conocer mucho de uno mismo y enfrentarse a manifestaciones de la personalidad que, queramos o no, pueden ser obstáculos para nuestro pleno desarrollo.

Por ejemplo, conocer los arquetipos me ha ayudado a reconocer que en mí existen distintas caras. No puedo ser el mismo siempre, y creo que no es natural ser completamente homogéneo. Sé que hay muchas manifestaciones de la sombra en mí, que puedo ser un aliado leal, un embaucador cruel, un guardián del umbral, especialmente de mis propios umbrales, y que para trascender se debe morir y resucitar muchas veces.

Pero lo importante al final, al menos para mí, ha sido el proceso. Porque el objetivo, o la meta, muchas veces cambian, o al llegar, no son lo que parecían ser al inicio. Sin embargo, lo que sí necesitaba era andar el camino, no lo que había al final de este.

La narrativa, y aprender cómo narrar, también puede contribuir a ser más abierto con los criterios ajenos. Vivir el proceso creativo evidencia que las ideas, las historias, los autoconceptos, los recuerdos y las percepciones se crean por procesos muy complejos que, muchas veces, no logramos controlar ni entender.

Eso me ha ayudado a no juzgar tanto, escuchar más y hablar menos. Ese interés en la complejidad interna que cada ser humano guarda en su interior, es la que me motivó a emprender este proyecto, para animar a la gente a contar sus historias, a desarrollarlas de manera que sean lo más efectivas posibles en tanto que logren comunicar lo que cada uno desee comunicar. Y también es importante no sólo poder expresarse, sino también saber que es posible hacer de esto un oficio.

Quinta Parte: Ganarse la vida con la Creatividad.

La idea del artista bohemio que vive en condiciones precarias es, a mi parecer, errada. Incluso, creo que ha sido una idea vendida para hacer que la gente deje a un lado sus inclinaciones y tendencias artísticas, por miedo a no poder vivir de ellas. El por qué ha pasado esto no lo sé.

Quizás sí haya algo de cierto en que el arte es muchas veces contrario al estatus quo, pero creo que siempre habrá posibilidades de encontrar retroalimentación a nuestras posturas, por más contestatarias que parezcan, siempre y cuando se hagan de forma inteligente.

Creo que, al igual que las ideas que surgen en el momento oportuno, los espacios dispuestos a asumir y financiar nuestras ideas, también surgirán en el momento adecuado. Simplemente tenemos que saber hacia dónde orientarnos.

Las técnicas narrativas, los esquemas en el planteamiento de historias, el uso de arquetipos y la estructura dramática clásica, han demostrado ser eficientes en cuanto a generar emociones en el público. Las emociones son aspectos naturales del ser humano que pueden ser utilizados para fines tanto loables como mezquinos y perversos.

Si ganar dinero con una historia es una actitud mezquina y perversa pues sepan que este blog es mezquino y perverso, y que fomentará en ustedes la mezquindad y la perversión. Dicho esto, continuemos.

Considero que hay que olvidarse de la idea de que no es necesario que los demás nos entiendan para hacer arte. Si bien es cierto, esa es una tendencia muy arraigada en general, creo en lo personal que oculta bastante pereza por parte de quien la asuma y la emprenda.

Darse a entender es difícil, saber llevarse con los demás es difícil, comprender a los demás y, basándonos en las necesidades y puntos de vista ajenos, estructurar un mensaje que tenga como consecuencia el beneficio mutuo, es aún más difícil. Pero ese es el reto.

Esto no supone un rechazo a nuestras propias tendencias e ideas. Crear una novela, un cómic, un guión, o un cuento supone una inversión de tiempo, de fuerza, de vida, de recursos económicos incluso. Y siempre que uno invierte, las posibilidades de fracaso están sobre la mesa. Pero lo ideal es prever siempre esas posibilidades de fracaso, y adoptar medidas para disminuirlas no es tanto un deber, sino una responsabilidad y una forma de valorarnos como profesionales.

Es importante conocer cuáles son las fuentes de financiamiento para guiones, para historietas o para novelas. Es importante conocer cómo funcionan los blogs y la monetización de estos. Es importante aprender a presupuestar y es importante saber que si tu elección de la escritura la hiciste para no tener que lidiar con las matemáticas, pues vas a tener que hacerlo de todas maneras, sobre todo si querés emprender.

No obstante, más allá de las ganancias, creo que el principal objetivo de toda narración o mensaje (allende a la necesidad de expresar algo) es llegar a un público y que el mensaje se entienda. Es por eso que, como creativos debemos hacer el esfuerzo por comprender a quiénes queremos llegar y estructurar nuestras historias de forma tal que el mensaje sea claro y conciso.

Eso llevará tiempo, muchas horas de trabajo, de escritura, reescritura, investigación y lectura. Y creéme que no es renunciar a nuestros planteamientos ni a nuestro estilo, porque, una vez más, cada una de las decisiones que tomés, van a ser tuyas. Ya una vez que esa historia, o digamos ese producto, caiga en manos de otras personas (editores, productores, casas editoriales, etc.) cuya decisión incida en el futuro de él, pues vos también vas a tener la última palabra: aceptando modificaciones, o rechazando categóricamente la propuesta ofrecida. Vos vas a ser libre de decidir qué camino tomar.

En fin, este es pues el inicio de este proyecto. Considero que en esta primera entrada se han planteado al menos las líneas generales de lo que vas a ir encontrando en este blog. Con el tiempo irán surgiendo nuevas propuestas nacidas de tus necesidades y de vuestras demandas.

Espero contar con tu apoyo, y que además de dejar tus comentarios, comencés a escribir, o al menos intentarlo. Creéme que no vas a ser la misma persona que fuiste ayer, y todo esto, siempre para bien tuyo.

Un abrazo.

Atte. Roberto

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